Enfermedad de Gaucher: Tratamiento

18/11/2020

Todos los pacientes con enfermedad de Gaucher (EG) requieren un seguimiento periódico, sin embargo la medicación específica no está justificada en todos los casos. Una vez iniciado, el tratamiento generalmente debe administrarse de por vida.
Actualmente, se utilizan dos enfoques terapéuticos diferentes para el tratamiento de la enfermedad de Gaucher tipo 1 (EG1): la terapia de reemplazo enzimático (TRE) y la terapia de reducción de sustrato (TRS).
El objetivo es tratar a los pacientes antes de la aparición de complicaciones, cuyas secuelas son incapacitantes o no mejoran con un tratamiento adicional, incluida la esplenomegalia fibrosa masiva, necrosis avascular, osteoartritis, secundaria, compresión vertebral y fracturas, fibrosis hepática y fibrosis muscular.

La TRE administrada por via intravenosa se dirige a los macrófagos y aumenta 

la degradación de los glicolípidos acumulados; esto ha demostrado ser muy eficaz en el tratamiento de las complicaciones viscerales y hematológicas de la enfermedad. La disminución del tamaño esplénico y hepático y la mejora de las citopenias suelen ser evidentes depués de 6 meses de tratamiento. Por otro lado, la TRS reduce la cantidad de glucosilceramida al inhibir su síntesis. 
Es una alternativa oral a la TRE, su facilidad de uso hace que esta clase de tratamientos sea atractiva para algunos pacientes. El primer TRS, miglustat, está aprobado para pacientes con EG1 con manifestaciones de la enfermedad de leves a moderadas para quienes el Tre no es adecuado, aunque esto varía en los diferentes países. Sin embargo, los efectos secundarios y las preocupaciones sobre la eficacia de la TRS han limitado su uso.

Existe un consenso en cuanto a los objetivos a corto y largo plazo que debe lograrse bajo el tratamiento con TRE/TRS (Tabla 1 y 2)

TRE para la EG1

La TRE dirigida a macrófagos ha sido el estándar de atención para la EG1.
Si bien no repara el defecto genético subyacente, puede revertir y prevenir numerosas manifestaciones de la EG1.
El objetivo de la TRE es proporcionar una cantidad suficiente de enzima para permitir el procesamiento de glicolípidos acumulados, tanto en adultos como en niños con EG que manifiesten signos y sintomas. La eficacia de la TRE está bien establecida para recudir los sintomas hematológicos, vicerales y óseos.
El tratamineto temprano puede prevenir el desarrollo de una patología irrebersible. Este tratamiento también mejora el crecimiento y reduce el impacto de la enfermedad en el desarrollo fisico y psicológico.

La alglucerasa fue la primera glucocerebrosidasa purificada a partir de extractos de placenta, y luego fue reemplazada por la imiglucerasa. En la actualidad existen diversas TRE como la imiglucerasa, velaglucerasa alfa y taliglucerasa alfa.
Todas son preparaciones de enzimas b-glucocerebrosidasa recombinantes basadas en la secuencia de genes humanos, pero difieren en el tipo de célula involucrada en su producción: la imiglucerasa se genera a partir de células de ovario de hamster chino, la velaglucerasa alfa se genera a partir de una linea celular humana similar a fibroblastos, y la taliglucerasa alfa se genera a partir de una linea celular de zanahoria. Cada formuación se modifica para exponer los residuos de alfa-manosil (carbohidratos) para una mejor obsorción por parte de los macrófagos.

Imiglucerasa: datos basados en la evidencia que han sido publicados durante 26 años justifican el uso de imiglucerasa en la EG1, ya que tiene un exelente perfil de eficacia y seguridad (Tabla 3).

La administración de drogas y alimentos de los E.E.U.U. (FDA) autorizó la aprobación de la imiglucerasa bajo la Ley de Medicamentos Huérfanos en 1983.
Esta aprobación fue seguida por una vigilancia posterior a la aprobación que condujo a la creación del grupo colaborativo internacional y Gaucher (ICGG) y a un programa de farmacovigilacia.
Las publicaciones del registro han contribuido al conocimiento de los efectos terapéuticos de la TRE.

 

Ensayos clinicos y datos del registro ICGG Gaucher

La mayoria de los datos de eficacia y seguridad relevantes para la imiglucerasa se han obtenido de ensayos clínicos y registros de Gaucher (ICGG y el registro Francés de la enfermedad de Gaucher). Las metas terapéuticas para la EG1 se establecieron en 2004, las cuales eran significativas, pero no necesariamente en el rango normal (Tabla 4). Por ejemplo, el objetivo es obtener una reducción del 50% del volumen del bazo, pero no necesariamente normalizarlo.

 

Calidad de vida

La calidad de vida relacionada con la salud (CVRS) puede verse disminuida en pacientes con EG1 debido a las

manifestaciones clínicas debilitantes de esta enfermedad crónica. El efecto de la TRE sobre la CVRS se investigó se en 1999, y los resultados indicaron una mejora significativa en los pacientes que habían estado recibiendo TRE, ya que experimentaron cuatro veces más mejoría en la CVRS general en comparación con los cambios recolectados durante un período de 4 años entre los adultos de la población general (P <0,001).4 Específicamente, se investigó el papel de la imiglucerasa en la CVRS de pacientes con EG1 y el compromiso óseo. Treinta y dos pacientes con EG1 con manifestaciones esqueléticas fueron evaluados para la CVRS antes y después de la imiglucerasa quincenal (a 60 U / kg). El índice del sumario físico del componente basal (a través del cuestionario de salud SF-36) disminuyó en relación con las normas de la población general de EE. UU. Los índices bajos fueron más frecuentes en pacientes con infarto medular o lesiones líticas. Se observaron mejoras estadísticamente significativas para las ocho subescalas del SF-36 después de 2 años de tratamiento. La imiglucerasa tuvo un impacto positivo significativo en la CVRS de los pacientes con GD1 con enfermedad esquelética, incluidos aquellos con infartos óseos, lesiones líticas y osteonecrosis.

 

Conclusión

La imiglucerasa sigue siendo el tratamiento estándar actual para la EG1. La dosificación individualizada probablemente se implementará en el futuro cercano debido a una mejor comprensión de la fisiopatología de la EG1 y el mecanismo de acción de la imiglucerasa. Por lo tanto, los datos basados en la evidencia durante 26 años de continua evaluación han demostrado que la imiglucerasa mejora la calidad de vida y revierte el retraso del crecimiento. Además de ser un tratamiento seguro y bien tolerado puede ayudar a disminuir el costo terapéutico para los pacientes.

 

Material revisado y aprobado por Dirección Médica de Tecnofarma, para más información: cim@tecnofarma.com.pe

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