Frecuencia de disfunción sexual en pacientes tratados con desvenlafaxina: un estudio naturalista prospectivo

09/09/2020

El presente es un estudio prospectivo, multicéntrico y naturalista en pacientes tratados con desvenlafaxina (a dosis recomendada por la hoja de datos y la práctica clínica habitual de 50-100 mg/día) u otro antidepresivo. Se incluyeron 72 pacientes que cumplían los criterios de inclusión y exclusión en dos grupos: grupo A, desvenlafaxina “naive”, con 27 pacientes recibiendo desvenlafaxina por primera vez, y grupo B con 45 pacientes que cambiaron a desvenlafaxina por presentar disfunción sexual debido a otro antidepresivo. 

A pesar de estar clínicamente subestimado, la disfunción sexual (DS) es uno de los efectos adversos más frecuentes y duraderos asociados con los antidepresivos. La desvenlafaxina es un antidepresivo de acción noradrenérgica y serotoninérgica que puede provocar una disfunción sexual (DS) menor que otros antidepresivos serotoninérgicos, aunque aún existen pocos estudios sobre este tema. El objetivo de este estudio fue comprobar la frecuencia de DS en dos grupos de pacientes depresivos: un grupo no había recibido desvenlafaxina nunca; el otro estaba formado por pacientes que cambiaron a desvenlafaxina desde otro antidepresivo debido a disfunción sexual iatrogénica. 

Se excluyeron pacientes con disfunción sexual previa, que se encontraran en tratamiento con fármacos o que presentaran una patología concomitante que interfiriera en su vida sexual y/o pacientes con abuso de alcohol y/o drogas. Se utilizó el Cuestionario validado de disfunción sexual relacionada con psicotrópicos (PRSexDQ-SALSEX) para medir la disfunción sexual relacionada con antidepresivos y la Escala de impresión clínica global para enfermedades psiquiátricas (CGI-S) y para disfunción sexual (CGI-SD) en dos momentos: se tomó un valor basal y tres meses después del inicio del tratamiento con desvenlafaxina. 

En los resultados se encontró que en los pacientes que no habían recibido antes desvenlafaxina, el 59,2% de la muestra presentaba una disfunción sexual moderada / grave al inicio del estudio, que se redujo al 44% en el seguimiento. La puntuación total del cuestionario PSexDQ SALSEX mostró una mejora significativa en el deseo y la excitación sexual sin cambios en la función orgásmica durante el seguimiento (p <0,01). En el grupo que tomaba previamente un antidepresivo y cambió a desvenlafaxina, la frecuencia de disfunción sexual moderada / grave al inicio del estudio era de 93,3% y se redujo al 75,6% en la visita de seguimiento. 

Además, la disfunción sexual mejoró significativamente en tres de los cuatro ítems de SALSEX: deseo bajo, orgasmo retrasado y anorgasmia en el seguimiento con una p <0.01, pero no hubo una mejora significativa en la dificultad de excitación. La frecuencia de disfunción sexual grave se redujo del 73% al inicio a 35% en el seguimiento. El *CGI para enfermedad psiquiátrica y disfunción sexual mejoró significativamente en ambos grupos, evidenciándose una p <0.01. 

Hubo poca tolerabilidad con riesgo de incumplimiento del tratamiento en el 26,7% de los pacientes con disfunción sexual por otro antidepresivo, esto se redujo significativamente al 11,1% en los que cambiaron a desvenlafaxina (p = 0,004). 

Las conclusiones a las que llegó el estudio, fueron que la disfunción sexual mejoró significativamente en los pacientes deprimidos que iniciaron trata- miento con desvenlafaxina y en los que cambiaron de otro antidepresivo a desvenlafaxina; sin embargo, no estuvo completamente desprovisto de efectos sexuales adversos. Esta estrategia de cambio podría ser muy relevante en la práctica clínica debido a la mejora significativa de la disfunción sexual moderada/grave y mal tolerada acompañada del mantenimiento de la eficacia de un antidepresivo. El cambio a desvenlafaxina puede ser una alternativa útil en las estrategias de cambio de antidepresivos para ayudar a combatir la disfunción sexual iatrogénica mientras se mantiene la eficacia del fármaco anterior y sin el riesgo de abandono o recaí- da asociado con el cambio a otros compuestos no serotoninérgicos. Se necesitan antidepresivos adicionales que no afecten negativamente la función sexual, así como más investigación sobre cómo manejar este efecto secundario en hombres y mujeres.
Finalmente, como resultado de la escasez de estudios realizados en la práctica clínica real sobre la utilidad de los diferentes métodos de conmutación para combatir la Disfunción Sexual iatrogénica, se necesita investigación adicional para generar evidencia nueva y sólida sobre el manejo de este importante evento adverso en la práctica clínica diaria, lo que influye en el cumplimiento, afecta los resultados a medio y largo plazo y deteriora la calidad de vida de los pacientes. 

 

Material revisado y aprobado por Dirección Médica de Tecnofarma, para más información: cim@tecnofarma.com.pe

 

Descargar archivos