Retrasos en la aplicación de agonistas de la hormona liberadora de hormona luteinizante (LHRH) y niveles de testosterona > 20 ng/dL en Cáncer de próstata

20/10/2020

Los agonistas de la LHRH son los fármacos más utilizados para la administración de la terapia de deprivación de andrógenos (TDA) para los pacientes con cáncer de próstata (CaP). La evidencia sugiere que alcanzar y mantener niveles de testosterona ≤20 ng/dl con la TDA se correlaciona con una mejor superviven- cia específica de la enfermedad en pacientes con CaP avanzado, aunque es importante precisar que el nivel aceptado para definir castración es testosterona <50mg/dl. Se ha evidenciado que los niveles de testosterona pueden elevarse por encima de este nivel, especialmente si se retrasa una la aplicación de la dosis. Las elevaciones de testosterona en un paciente en TDA, se suelen denominar como “escapes o fugas de LHRH”, y puede favorecer el aumento del nivel de antígeno prostático específico (PSA) induciendo al paciente al desarrollo de un estado de resistencia la castración y por ende progresión de enfermedad. Przemyslaw Twardowski, oncólogo especialista en tumores urológicos, profesor de oncología médica y urología oncología y director de este departamento en el Instituto de Cáncer John Wayne – Providence, presentó en el congreso de ASCO GU 2020, en San Francisco, los resultados de un estudio que evaluó la puntualidad de la aplicación del agonista de LHRH, y la frecuencia del dosaje de testosterona y PSA en pacientes con CaP.

Métodos:

Fue un estudio observacional, retrospectivo en el cual se analizaron historias clínicas de pacientes portadores de CaP, atendidos entre el año 2006 y 2016 y que recibieron agonistas de LHRH (n = 85,030). Se evaluó la frecuencia de aplicación tardía (definida como después del día 32, 97, 128, 194 – para la presentación de 1,3,4,6 meses; respectiva- mente), el dosaje de testosterona y de PSA.

Resultados:

Se encontró que el 26,9% de las aplicación de las inyecciones tuvieron algún retraso, el 14,4% menor a 1 semana, 3,1% entre 1 y 2 semanas y el 9,4% se retrasaron > 2 semanas. El valor de testosterona por encima de 20ng/dL se detectó en 43% de los pacientes y con inyecciones tardías y el 21% superó este nivel de testosterona en pacientes con inyecciones puntuales. También se evidenció que un 83% de los pacientes contaban con dosaje de PSA previo a cada ciclo de tratamiento, por el contrario, solo un 13% de pacientes tuvo dosaje de testosterona con un tiempo similar.

Conclusiones:

Este estudio, aún con la limitación de ser retrospectivo y no contar con los dosajes de testosterona ideales, corrobora que el retraso en la aplicación de las inyecciones se correlaciona con una supresión ineficaz de testosterona, lo cual podría favorecer la progresión de enfermedad y el desarrollo de resistencia a la castración. Es importante mencionar también que los resultados publicados son en base al valor de la hormona <20ng/dL, valor recomendado por expertos, no obstante, el valor estándar para definir castración sigue siendo <50ng/dL, así mismo sería interesante contar con los datos de aquellos pacientes que presentaron progresión de enfer- medad comparando ambos grupos de pacientes.

El control de forma rutinaria de los niveles de testos- terona y PSA debe ser considerado buena práctica médica para poder asegurar niveles de castración en el paciente con cáncer de próstata, y de evidenciarse valores continuos por encima del nivel de castración considerar un cambio oportuno de terapia.

 

Material revisado y aprobado por Dirección Médica de Tecnofarma, para más información: cim@tecnofarma.com.pe

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